Caminar mar adentro.


Hay momentos en la vida en el que mirar la belleza de un paisaje, de una obra maestra o una experiencia ajena nos permite comprender muchas de las cosas que pasan. Como esta bella tarde en las playas de Barcelona. 
El mar tiene algo, que cada vez me atrapa y me llena más. Algo que me enamora. Y disfruto mucho mirando, oyendo, sintiendo.... Quizás porque es algo que no conocía, que no esperaba conocer o algo que me producía mucho miedo...

 Así que comencé a dejarlo que me atrape, a no resistirme a su belleza, a no pensar en el miedo, en la sal de sus aguas, o en la profundidad que hay, ....en lo que puede pasar....
Y pensaba que en nuestra propia vida, y sobre todo en las que vivimos con la inmensidad y profundidad de dolor, aveces nos pasa igual. El mar y la fibromialgia por alguna razón se unieron, y pude comprender.....
Aveces, el dolor es algo que nos animamos a mirar desde fuera, buscando entenderlo desde la seguridad de tierra firme; y a nosotros eso no nos ayuda.....
Hemos de enfrentarnos, de sumergirnos plenamente y como en esta foto, caminar mar adentro....

Y el descubrimiento es impresionante!!!. No hablo de regodearse en el dolor, no,  sino en ver en que persona me convertí o me puedo convertir con esta experiencia de vida...
Me descubrí más humilde, más amada, más paciente, más consciente, más agradecida, más....
Piénsalo: no es el mar...
                                 es quien soy yo caminando mar adentro.
No es la fibromialgia...
                             es en quien me he convertido caminando mar adentro en mi enfermedad.

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